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Una noche sísmica en la capital mexicana

La noche del sábado 21 de marzo de 2026, los habitantes de la Ciudad de México se sintieron sorprendidos tras experimentar varios microsismos en diversas alcaldías, siendo Iztapalapa y Benito Juárez las más impactadas. El Sistema Sismológico Nacional (SSN) registró un primer sismo de magnitud 2.3 a las 18:51 horas en Iztapalapa, que sorprendió a muchos, quienes inicialmente pensaron que podía ser una alberca de chelas o un temblor del que no se habla.

Detalles de los microsismos

En total, el SSN reportó dos microsismos significativos. El primero, que fue el más fuerte, alcanzó una profundidad de 3 kilómetros. Unos minutos antes, a las 18:50 horas, se registró otro de magnitud 1.6, que pasó desapercibido para muchos debido a su menor intensidad y profundidad similar. Más tarde, a las 20:50 horas, un tercer microsismo de magnitud 2.2 fue detectado en la alcaldía de Benito Juárez, pero esta vez con una profundidad de solo 1 kilómetro.

Un microsismo le movió el piso esta noche a vecinos de la CDMX.

Estos movimientos telúricos no son un hecho aislado. La semana pasada, un microsismo de magnitud 2.3 también se registró en la alcaldía Álvaro Obregón, lo que sugiere una actividad sísmica activa en la región.

¿Por qué ocurren estos microsismos?

La actividad sísmica en la Ciudad de México es consecuencia de la interacción de distintas fallas geológicas. De acuerdo con una investigación del Departamento de Sismología del Instituto de Geofísica de la UNAM, la ciudad se encuentra sobre una compleja red de fallas, siendo las más relevantes la Barranca del Muerto y Mixcoac. Estas fallas son responsables de movimientos sísmicos, y cuando una se activa, puede causar un desencadenamiento sísmico que afecta a las otras.

El fenómeno en cuestión es habitual en la zona metropolitana, que está compuesta por múltiples fallas activas. Aunque muchos de estos microsismos no son percibidos por la población, su frecuencia puede generar preocupación e incertidumbre.

“Cuando se libera energía en un sismo, las tensiones se redistribuyen, aumentando la presión en fallas cercanas”, explicó un especialista de la UNAM. Esto quiere decir que los microsismos pueden ser un indicador de una actividad tectónica inminente.

Comportamiento de los habitantes ante los microsismos

A pesar de la normalización de estos fenómenos, muchos ciudadanos todavía sienten temor. "Es natural tener miedo, especialmente después de los grandes sismos que hemos vivido", compartió una vecina de Iztapalapa. A través de las redes sociales, especialmente Twitter, las reacciones de los usuarios fueron variadas, desde humor hasta preocupación real por la intensa actividad sísmica.

Preparados ante cualquier eventualidad

Los expertos sugieren que es fundamental que los habitantes de la Ciudad de México mantengan una cultura de prevención y preparación ante sismos. Esto incluye la realización de simulacros, mantener un kit de emergencia y, sobre todo, estar atentos a las recomendaciones del Sistema Sismológico Nacional y Protección Civil.

La reciente actividad sísmica es un recordatorio de la importancia de estar preparados en una ciudad que, aunque vibrante y llena de vida, está constantemente en movimiento. La comunidad debe permanecer informada y actuar con prudencia, entendiendo que los microsismos forman parte de la realidad geológica que define a la capital mexicana.